TOPONIMIA: (Del gr. topos, lugar, ónoma, nombre.)
Estudio de los nombres de lugar en su origen y significación.

 R. P. MASCARDI, FUNDADOR DE LA MISIÓN PRIMER FOCO DE CRISTIANISMO EN S. C. de BARILOCHE

 MASCARDI (Lago ubicado al S.0. del lago Gutiérrez, lat. 41 20' S. long. 71' 31' O.). (Península bañada por el lago Mascardi, lat. 41 20' S.; long. 71 33' O.).

Quien primero divisó esto lago, fue Fray Francisco Menéndez el 27 de febrero de 1791, en su primer viaje a Nahuel Huapi.

A comienzos de 1896, Alfonso Schiorbeck, del personal científico, del Museo de La Plata, que bajo las órdenes de Francisco P. Moreno exploraba la región del lago Gutiérrez hacia el O., descubrió un lago que Moreno bautizó "Lago Mascardi", en honor del misionero asesinado por los indios en 1672.

En un principio se consideró a este lago tributario del Gutiérrez y por lo tanto perteneciente a la vertiente del Atlántico. Esto tenía gran importancia para la controversia de límites con Chile, muy agudizada en esa época. Recién en 1898 al establecerse el curso del río Manso, se conoció que el lago Mascardi pertenecía a la vertiente del Pacífico. Esta noticia que se conoció en Chile por Aguirre Luco y las publicaciones de Alejandro Bertrand, movió inmediatamente al gobierno de esa república a proclamar el paso entre los lagos Gutiérrez y Mascardi como paso interoceánico y a sostenerlo como punto fronterizo en su alegato ante el árbitro, S.M. Británica.

Al R.P. Mascardi, de la Compañía de Jesús, imagen del verdadero apóstol de Cristo, se debe la fundación de la Misión del Nahuel Huapi, primer foco de cristianismo y civilización en este lago.

Nació en Roma el 30 de septiembre de1625. Hijo de padres nobles despreció oportunidades de brillar en el siglo para seguir el llamado del Divino Maestro, ingresando en la Compañía de Jesús en1638.

Su ardor apostólico lo llevó a solicitar destino en las misiones de Chile que había conocido por el P. Alonso de Ovalle, procurador de la provincia de Chile. Embarca para América, en Sevilla en 1651. Termina brillantemente sus estudios de teología en Chile y se lo quiere destinar a la cátedra. De rodillas suplica se le envíe a misionar. Su primera experiencia evangelizadora, la realiza en la misión de Buena Esperanza, próxima a Concepción y Chillán. Inmediatamente la dulzura de su trato y la santidad que irradia toda su persona, le consiguieron conversiones donde otros Padres habían fracasado y aún curas milagrosas. Una insurrección indígena lo obliga a buscar refugio en Chillán, ciudad donde la peste hacía estragos entre los indígenas. Los enfermos eran arrojados de las casas por sus parientes, por temor al contagio y nadie cuidaba de ellos, ni aún lea otros sacerdotes. El Padre Mascardi, dando muestra de heroica virtud cuidaba de los cuerpos y de las almas de estos infelices. El mismo celo mostró en el éxodo de la ciudad a la nueva línea de defensa, tras el río Maule y en su posterior destino en la "Estancia del Rey".

No se destacó solamente en el plano de la caridad. Fue un cultor distinguido de la ciencia matemática. y astronómica. El célebre Anastasio Kircher, de Wurzburgo, inventor de la linterna mágica se carteaba, con Mascardi, y se enorgullecía de su aventajado discípulo. El devastador terremoto de Concepción en 1667, le da nuevamente oportunidad de prodigarse en beneficio de los demás.

A su insistente pedido se lo traslada a la Misión de Chiloé, como rector del colegio de Castro. En precarias piraguas que hacían agua por todas partes se aventuraba en el tempestuoso Pacífico Sud, recorriendo las innumerables islas de ese archipiélago, exponiendo su vida para convertir gentiles a la Fe de Cristo.

En una entrada de los españoles, a la otra pendiente, tomaron como esclavos veinte indios de ambos sexos, de raza poya, una parcialidad de los pueblos.

Cuatro años de pacientes y laboriosas gestiones empleó Mascardi, hasta obtener del gobernador de Chiloé, D. Juan Berdugo, la libertad de los cautivos. Durante este lapso los visitó en la prisión, vistió, adoctrinó y hasta llegó a confeccionar un catecismo, confesionario y gramática de la lengua poya, madurando su propósito de misionar en sus tierras. En enero de 1669, terminada su rectoría, se dispone a cruzar la cordillera para llegar, a "los césares" y prestarles los auxilios de la religión, que tanto necesitarían por carecer de sacerdotes y en el trayecto evangelizar a los poyas. El ardiente celo apostólico del incansable sacerdote y misionero no lo llevó a analizar los fantásticos cuentos de los indios, que por otra parte los españoles de la época aceptaban.

Entre los cautivos había una india principal Huageluen (Estrella), que se hacía llamar reina, pero que en realidad era esposa de un importante cacique. Agradecida a Mascardi le prometió ponerle en contacto con los Césares. No cumplió su promesa, pero lo ayudó mucho en su empresa evangelizadora.

Obtenido el permiso del provincial de la Orden, del gobernador, y del Virrey del Perú conde de Lemos, reúne los víveres, y demás elementos pidiendo limosna a los vecinos. Acompañado por los indios redimidos, sin español alguno salvo un niño que lo ayudaba a oficiar misa, hizo caminando el penoso cruce de la cordillera, que un pie que llevaba "desconcertado" lo tornó más arduo. Los indios de Nahuel Huapi, avisados por un mensajero lo esperaban al pie de la cordillera, con balsas y canoas, con las cuales pasaron cuatro lagunas grandes que había en el camino.

Mascardi llegó a Nahuel Huapi a fines de 1670 y levantó su misión, una pequeña capilla y un miserable rancho, en la margen boreal del lago, en puerto Huemul. "Cuatro años estuvo el Apostólico fraile entre estos bárbaros haciendo grande fruto y padeciendo grandes trabajos y necesidades, sin comer pan ni beber vino, ni tener cosa que comer de sustento sino un poco de harina de cebada diluida en agua, y por Pascua y por gran regalo un poco de carne de caballo, y tan bien hallado se estaba en esta miseria, que según escribía cada año que solo al año había mensajero, decía que estaba en el paraíso, y más regalado que en Roma".

El virrey del Perú, conde de Lemos, muy entusiasmado con las buenas nuevas que le daba el P. Mascardi, le envió 200 ducados de plata, unas medallas del mismo metal y estampas de Nuestra Señora de Desamparados de la cual era muy devoto y una bella imagen de la Purísima, que el misionero colocó en su humilde capilla y tomó como patrona de su misión. Por esta razón la misión se la conocía con el nombre de "Nuestra Señora de Nahuel Huapi". El P. Guillermo Furlong S.J. infiere que esta imagen de la Purísima, dada la devoción del virrey debía serlo bajo la advocación de los Desamparados.

Tanto lo querían los indios, que en una oportunidad que intentó regresar a Chile llamado por sus compañeros de orden, los indios con lágrimas en los ojos lo rogaron que se quedara y se negaron a guiarlo y llevarlo por los lagos y pasos de la Cordillera.

Su deseo obsesionante de llegar a los Césares, lo mueve a emprender cuatro viajes en el interior de la Patagonia . Por la deficiente documentación es muy difícil reconstruir sus itinerarios y aún hay autores que dudan de su realización.

En estos viajes al sur parece que Ilegó hasta el lago Musters y cerca de los actuales puertos, de Santa Cruz o Deseado. A fines de la primavera de 1673 parte en su cuarto viaje, que debía serle fatal, en compañía del fiel Manqueunai que lo había acompañada en otras oportunidades. A los 47 de latitud Sur, en un punto imposible de precisar presumiblemente al N. de la provincia de Santa Cruz, en las vecindades del río Deseado, indios que traían las narices agujereadas y en ella, unas chapas de metal, mataron al apostólico fraile con tres saetas en el pecho y golpes de bola de piedra en la cabeza. El martirio ocurrió, según Furlong, en septíembre de 1673. Uno de los indios poyas que lo acompañaba pudo enterrar el cadáver del Padre en unos arenales y llevar la triste noticia a la misión, cuyos catacúmenos consiguieron rescatar el cadáver del misionero.

El santo padre había presentido su trágico fin. Después de su muerte, los poyas de Nahuel Huapi se presentaron a los autoridades de Chile exhibiendo una carta del padre, escrita en vísperas del viaje declarando que los portadores de la misma eran inocentes de su muerte y, rogaba a los españoles que no les hicieran carga por su muerte. Quien fue el, niño que acompañó a Mascardi, único intérlocutor para hablar en castellano? Juan de Uribe se llamaba y cuando mayor se ordenó sacerdote. Toda la vida fue un entusiasta panegirista de la santidad del misionero mártir de quien fuera monaguillo en su niñez.

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LA GUIA MAS COMPLETA DE LA CIUDAD DE SAN CARLOS DE BARILOCHE, CLAUDIA AMPUERO DIRECTORA DE LA GUIA BARILOCHE TOTAL.COM.AR
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